chocolandia

30/04/2014

Diez paraísos mundiales para apasionados del chocolate

¿Hay algo más apasionante que viajar? Sí... ¡El chocolate! ¿Y se imaginan viajar por el mundo siguiendo la pista de los mejores chocolates? Bueno, aquí llegó la ocasión: desde Belice a París, de Estados Unidos a Bélgica, les presentamos diez destinos para hacerse agua la boca y entregarse al turismo gastronómico más dulce.

1. Amberes y Bruselas, BÉLGICA
El chocolate es para los belgas una pasión casi tan importante como la cerveza. En Bélgica se fabrican 172.000 toneladas al año, que se venden en más de 2.000 negocios. Y no es cualquier chocolate; en la región de Flandes viven algunos de los chocolateros más creativos del planeta. Tal es la evolución de
sabores que uno puede encontrar delicias como "cigarro puro", "coliflor", "arbeja" o "wasabi". Leonidas, tienda que inventó el praliné y que celebra este año el centenario de su nacimiento, Neuhaus y Galler son tres destinos indispensables. Hans Burie ofrece sus extraordinarias creaciones en Amberes y Laurent Gerbaud, en Bruselas, se especializa en productos de inspiración oriental. ¡A degustar!

2. Mampong, GHANA
TettehQuarshie es, posiblemente, el hombre que más ha contribuido a la producción moderna de chocolate. Este ghanés trajo semillas del árbol del cacao de la isla de Fernando Pó en 1876 y las plantó en Mampong, convirtiendo a Ghana en uno de los principales exportadores de cacao del mundo. El país africano aún produce el 21% del cacao mundial y uno puede visitar la granja Quarshie, principal plantación del delicioso dulce de Ghana.

3.Sur de BELICE
Antes de que Colón perdiera el rumbo camino a Indonesia, los mayas se dedicaban fervorosamente a comer xocolatly kukuh y a consumir bebidas amargas y especiadas elaboradas a base de cacao. Esta herencia fue retomada por Green &Black’s, una compañía productora de cacao de Belice. Su especialidad son las tabletas Maya Gold, hechas respetando la receta de kukuh. En la plantación de Cyrila Chocolate, al sur del país, uno tiene la ocasión de probar el chocolate verdaderamente a la antigua.

4. Bournville, INGLATERRA
Aunque no es la fábrica de WillieWonka, en Bournville, Birmingham, uno puede babearse largas horas frente a grandes recipientes de delicia líquida. Pero no sólo eso: uno puede ver de cerca cómo se elaboranlas miles de tabletas antes de ser empaquetadas. La fábrica, creada en1879, fue revolucionaria: ayudó a popularizar el cacao en Inglaterra y creció a tal nivel que dio lugar a una aldea para sus trabajadores, ofreciendo alojamiento, educación y jubilación. ¡Un verdadero mundo del chocolate!

5. Turín, ITALIA
Desde que el duque Filiberto presentó a la corte turinesa el chocolate en forma líquida, que había llegado de América en el siglo XVI, Turín se convirtió en una ciudad chocolatófila. De hecho, se dice que allí, a fines del siglo XVIII, se consiguió por primera vez chocolate en estado sólido. Turín tiene avenidas y plazas que están llenas de chocolaterías de calidad, sobre todo la de Guido Gobino (Via Cagliari, 15b), maestro de la gianduia, maravillosa combinación de avellana y chocolate que es un símbolo culinario de Turín desde 1867. En marzo de cada año se celebra el “Cioccolatò”, feria del chocolate de Turín, que dura...¡Tres semanas!

6. SUIZA... todo el país
En los Alpes no se puede cultivar cacao, pero este país tiene el mayor consumo per cápita de chocolate del mundo. La fama del chocolate suizo se remonta al siglo XIX gracias a pioneros como François Louis Cailler, PhillipeSuchard, Henri Nestlé, Jean Tobler, Daniel Peter o RodolpheLindt. Calliers fundó la primera fábrica de chocolate en 1819, cerca de Vevey. Daniel Peter le añadió leche en 1875 y Lindt inventó la máquinacaracola, que aireaba la masa mientras le daba vueltas, permitiendo que el chocolate se derrita en la boca. Se recomienda intensamente comprar pralinés y trufas hechos a mano en alguna de las tiendas Sprüngli, viajar en el Tren del chocolate, probar en San Galo (Gallusstrase, 20) el inigualable chocolate a la taza y las trufas de La Chocolaterie, o visitar el museo del Cioccolato Alprose en Lugano (ViaRompada, 36), para hacer una cata y conocer su historia. ¡Lleva variedad, lleva calidad!

7. Hershey, Pennsylvania, EE.UU.
Esta ciudad con aroma a chocolate es ideal para paladares empalagosos. De hecho, cuenta con un complejo de ocio relacionado enteramente con el chocolate. Cuenta con 60 atracciones, un zoológico, un parque acuático, actuaciones y espectáculos de fuegos artificiales... y hasta la posibilidad de crear nuestra propia tableta de chocolate en un simulacro de fábrica. Ah, por si faltaba más,hay chocolate gratis a rolete y una avenida entera hecha de dicho manjar.

8. Isla de Granada, CARIBE
Desde Saint George, capital de la caribeña isla de Granada, atravesando el Parque Nacional Grand Etang hasta la zona de Saint Patrick, se encuentra el que - aparentemente - es el mejor chocolate del mundo. Al norte de la isla se encuentra la minúscula Grenada Chocolate Company, una fábrica que produce delicias chocolatosas de manera ética: el cultivo, recolección, procesamiento y empaquetamiento se sigue haciendo en la casa familiar. Por supuesto que uno puede pasear por entre las plantas de cacao y después probarlo. Una verdadera gloria artesanal.

9. París, FRANCIA
En la tierra prometida de la patisserie, el chocolate tenía que ser glorioso. Y lo es, por supuesto, divino. En síntesis, el paraíso. Las tiendas Maison du Chocolat, de Robert Linxe, son una parada obligada, al igual que Fauchon. Chez Angelina es una excelente chocolatería donde probar diferentes formas y sabores, pero para presenciar una verdadera clase de cocina con cacao hay que pasar por la Escuela de Gastronomía Lenôtre. Ah, y si pasan por París en octubre, la cita obligada parisina es el Salon du Chocolat. ¡Sacre bleu!

10. Playa Medina, Chacaracual, VENEZUELA
La variedad de cacao criollo es capaz de satisfacer a los paladares más exigentes. Su sabor persistente a vainilla, caramelo y nueces puede llevar a la gloria incluso a los escépticos. La península venezolana de Paria, también conocida como "la costa del Chocolate", es un punto clave de este sabor. Y algunos de sus mejores chocolates se producen en granjas familiares como la Hacienda Bukare, que pertenece a familia Esser. Las catas en la hacienda son gloriosas, y la cercanía de la plantación de cacao de cultivo ecológico con la playa lo vuelven un destino muy tentador, casi tanto como el chocolate que producen.

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